21.12.14

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Paso tanto tiempo que ya no se ni como empezar.
Pasaron tantas cosas.
Tantas cosas sin decir, tantos llantos sin contar, que empezar a hablar de la nada me parecería extraño.
Pero finalmente es una conversación conmigo misma, así que cuestionarme su confusión es un poco irrelevante.
Ya me olvide cómo escribía, qué pasos seguía, en qué orden relataba, a quién le hablaba.
¿A qué iba con todo esto?
Y en ese segundo me acordé.
Que nunca supe nada.
Que nunca había nada dicho, ni escrito, ni ordenado, ni dirigido hacia alguien en especial.
Porque al fin y al cabo solo me hacia preguntas y me las terminaba respondiendo yo misma.
Y así fue...

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